El Águilas empata ante el Yeclano y dice adiós al playoff tras un partido marcado por la intensidad de su rival y un arbitraje injustificable

El Águilas Fútbol Club empató a uno ante el Yeclano Deportivo en el derbi murciano disputado hoy en el Estadio Centenario El Rubial y correspondiente a la jornada 33, la penúltima del campeonato en el Grupo IV de Segunda RFEF. El resultado deja a los blanquiazules fuera de la lucha por entrar en el playoff de ascenso, además de una dura sensación de frustración derivada de dos cuestiones: el transcurso de los acontecimientos a lo largo del partido y, sobre todo, el arbitraje de Borja Guijarro Colomer.

Y eso que el colegiado castellonense empezó con buen pie y atreviéndose a hacer algo inédito en toda la campaña: señalar un penalti a favor de los nuestros. En la retina, por cierto, están los muchos ejemplos de aquellos que quedaron en el limbo, pese a la claridad de los mismos: Aitor Pons ante el Sevilla Atlético, Sandji Baradji en aquel empate a cero frente al Orihuela, Joel contra el San Roque… Ha habido más, insistimos, si bien hemos tenido que esperar a la jornada 33, que se dice pronto, para ver a un jugador blanquiazul colocar el balón sobre el punto de penalti. Ismael Athuman fue el encargado de hacerlo, ante la suplencia de Góngora, y no perdonó desde los once metros.

El gol trajo consigo una tranquilidad interrumpida espontáneamente por alguna buena noticia que iba llegando a través de las aplicaciones móviles desde otros partidos, multiplicando así la sensación de que el marcador, además de ser justo con los méritos del Águilas antes del descanso, dejaba muy vivos a los blanquiazules de cara a ese último choque en Marbella, quien por cierto selló su clasificación matemática para el playoff con una goleada de escándalo en casa del Vélez Club de Fútbol: 2-6.

En la segunda parte, sin embargo, las cosas cambiaron. Como su propio técnico reconoció en rueda de prensa, el gol del UCAM en casa del Sevilla Atlético (a esas alturas de la mañana, suponía un empate a uno que, a la postre, sería definitivo) incentivó a los suyos a apurar sus últimas -y muy remotas- opciones de pelear por el campeonato. Así, el Yeclano subió la intensidad del partido hasta ciertos niveles que, francamente, al menos al que escribe, le cuesta entender. Y muy pronto, ese empuje tendría premio en su forma futbolística más pura: el gol. En el 63’, Serpeta castigó una indecisión de la defensa blanquiazul y anotó el empate desde el interior del área.

A partir de ahí, el partido, tristemente, sólo tuvo un protagonista: el trío arbitral encabezado por Guijarro Colomer. El colegiado castellonense dio comienzo a esas alturas de la mañana a un esperpento injustificable en forma de un carrusel de decisiones tan determinantes como inexplicables. El trencilla, por ejemplo, tendría qué explicar por qué no aplicó la ley de la ventaja en una falta sobre Isi Ros que continuaba con un mano a mano de Aitor Pons ante Zarco. Sin embargo, lo más grave llegaría en el tiempo añadido, con un penalti catedralicio sobre Baeza y señalado fuera del área ante la incredulidad de todo el estadio; y con un pitido final que, atención, se adelantó más de un minuto con respecto al descuento decretado por el propio árbitro.

Hace dos años, sólo por poner en contexto la frustración que nos domina a todos ahora mismo, el Águilas se fue a Tercera después de que el árbitro no viera cómo la pelota sobrepasó la línea en aquel inolvidable remate de Cristo García. Y hoy, el conjunto blanquiazul se ha quedado sin opciones de seguir peleando por otra serie de errores que rozan lo esperpéntico y se sienten verdaderamente difíciles de entender en partidos de tantísima trascendencia. Esta noche, pues, toca llorar, para mañana expulsar todo ese veneno y canalizarlo para empezar a pensar desde ya en la importante cita del próximo domingo ante el Marbella. El playoff se ha esfumado, sí, pero aún queda el ambicioso objetivo de conseguir la clasificación para la Copa del Rey.


AUTOR: Departamento de Prensa Águilas FC