Capítulo 8 / Actualidad y futuro de la agricultura aguileña.

En 2021, de las 25.177 ha, que componen el término municipal de Águilas, 5.855 estuvieron clasificadas como tierras de cultivo, habiéndose puesto en explotación un total de 5.749 (el 98,20 %), siendo 5.400 de regadío, 349 de secano, y quedaron en barbecho 106, con una producción total de 292.174 t Los cultivos más significativos fueron los siguientes:

Del análisis de este cuadro de producciones, se confirma lo que está en mente de todos, y es que los cultivos bajos es la principal actividad de la agricultura aguileña, con un total, en 2021, de 25 productos diferentes, 264.425 t producidas, y 5.100 puestos de trabajo directo en campo durante todos los días del año, siendo el tomate y la lechuga los dos productos principales, y la aparición de nuevos cultivos como el de aloe vera y el de pita.

Los cultivos altos o leñosos han ido aumentando, y los 16 tipos cultivados en ese año de 2021, produjeron un total de 27.749 t en 1.420 ha, y ocuparon a un total de 513 persona durante todo el año.

De las 5.400 ha clasificadas como de regadío, 5.313 (el 98,4%) los son de riego localizado, lo que da idea del interés de los agricultores aguileños por hacer un uso optimizado al aprovechamiento del agua. Igual ocurre con el sistema de cultivos protegidos, ya que 1.061 ha fueron de invernadero y 48 ha en acorchado.

El valor de la producción total puesta en mercado se estima en algo más de 400 millones de € cifra muy importante para la economía aguileña, sobre todo si la comparamos con los Presupuestos Municipales del ayuntamiento de Águilas de ese mismo año, que no llegaban a 30 millones de €, lo que confirma la importancia de la agricultura en el momento actual del desarrollo de nuestro pueblo.

Indudablemente, otro de los factores que intervienen en la influencia que ejerce la agricultura en el desarrollo de Águilas como pueblo, es el número de puestos de trabajo que crea. En 2021 fueron 5.613 los empleos directos en campo, a los que hay que añadir los trabajadores en almacenes de manipulado, que se estiman en otros 1.877, lo que nos da una media total de unos 7.490 empleos diarios durante todos los días del año. Dada la temporalidad de los productos cultivados, hay momentos del año en los que el número de trabajadores es mayor, y, por el contrario, en otros momentos es menor, pero aquí se señala la media diaria durante todo el año de los puestos de trabajo directos, por lo que podríamos entender que la agricultura aportó de forma directa la equivalencia al 44,7 % de los puestos de trabajo habidos en Águilas durante 2021.

Es cierto que no todos los puestos son ocupados por personal residente en Águilas, sino que trabajadores de poblaciones vecinas se desplazan diariamente en numerosos vehículos, de igual modo que también una parte de la producción es manipulada fuera de nuestro pueblo, pero las cifras que aquí se indican, son el índice de ocupación que crean los cultivos del término municipal, que es el baremo comúnmente aceptado.

A tener en cuenta que para obtener la producción son necesarios, no solo los trabajadores directos, sino también los de otros empleos complementarios en sectores dependientes de la actividad agrícola, tales como: técnicos agrícolas, comerciales, administrativos, construcción y reparación de maquinaria, de invernaderos, de instalaciones de riego, distribución de materiales agrícolas, servicios de asesoramiento, transporte, etc. Etc., lo que supone un numeroso colectivo que hay que añadir a los 7.490 empleos directos, lo que sitúa a la agricultura en el sector económico más importante para Águilas, tras el de servicios, y por encima de la construcción, la pesca, y otros.

Además de los factores positivos de la creación de puestos de trabajo, y del nivel de facturación, hay que señalar que la agricultura aguileña de hoy es moderna, sostenible y respetuosa con el medio ambiente, con demostrado alto índice de eficiencia hidráulica y energética; con amplias garantías de sanidad alimentaria por la aplicación de los protocolos más exigentes en el control del uso de productos fitosanitarios y eliminación de residuos; utilización de biotecnología en la lucha contra las plagas por medio de fauna útil; cultivo ecológico, cultivo integrado, y gestión de residuos de plástico, alambres, y otros, para su reutilización por empresas especializadas.

Uno de los mayores problemas que tiene la agricultura en el Levante español es la incertidumbre sobre la disposición de agua que garantice la planificación de los cultivos, ello repercute en la suspicacia de las cadenas de distribución que, para asegurarse su suministro, a veces, buscan en otros orígenes de producción, desviando hacia ellos los pedidos en detrimento de la agricultura de nuestra zona. Siendo estas tierras claramente deficitarias en disponibilidad de agua, pero demostradamente productivas cuando se dispone de ella, es necesario asegurar esa disponibilidad. Mucho se viene debatiendo sobre la necesidad de aprobar un Plan Hidrológico Nacional que, mediante la interconexión de cuencas, el agua sobrante de unas zonas vaya a otras donde se necesite, pero no se ha llegado a un acuerdo, ni parece que se fácil que se llegue, por lo que hay que buscar otras alternativas.

Así lo han hecho los agricultores aguileños que, dando muestras una vez más de su instinto de superación ante las dificultades, han apostado por alternativa de desalar agua del mar para su utilización como agua de riego, sabiendo que no es ni la mejor ni la más barata, pero agua, al fin y al cabo, en espera de mejores soluciones, contando en la actualidad con tres plantas desaladoras: una en la Marina de Cope, capaz de desalar 10 hm3 al año, y otras dos en Águilas, una de 15 hm3 y otra de 70 hm3 que, a su vez, suministra también a campos de Lorca  y adyacentes.

Otros de los retos a los que se enfrenta nuestra agricultura es la innovación de los sistemas de producción de manera que se logren cosechas de mejor calidad, ciclo más corto, y mayor productividad. La robotización de los invernaderos (cerca de 1.100 has, en 2021) juega un papel importante, no solo en cuanto al control automatizado de temperatura, humedad, riego, tratamientos, aireación, luminosidad, etc., sino también para la recogida de la cosecha mediante plataformas autopropulsadas, por ejemplo, que facilitan la recolección y el desplazamiento.

Algo que empieza a preocupar: la escasez de mano de obra es un problema que presenta unas perspectivas poco halagüeñas a medio plazo. Que el trabajo en agricultura sea, por lo general, manual, fatigoso y con exigencia de esfuerzo físico, lo hace poco atractivo para los jóvenes e inadecuado para gente mayor. Ofertas de trabajo en otros nichos de actividad menos exigente en esos aspectos, y, por qué no decirlo, mejor remunerados y socialmente mejor considerados, y menor temporalidad, alejan a los jóvenes de la agricultura, por lo que cada vez existe menor relevo generacional. Aunque durante los últimos años ese hueco se ha ido cubriendo con mano de obra procedente de la inmigración, también ahí se aprecia el mismo fenómeno de desplazamiento hacia otro tipo de trabajos, al tiempo que cada vez son también mayores las dificultades de movimiento demográfico, por lo que no hay que pensar que esa sea la única solución ante la escasez de mano de obra para tareas agrícolas.  El futuro debe pasar por la utilización de maquinaria autónoma, drones, medios telemáticos y tecnología de agricultura de precisión para ayudar a utilizar mejor la mano de obra disponible evitando los trabajos más penosos y repetitivos.

La aplicación de tecnología en la agricultura ha sido una constante y ha permitido mejorar el trabajo y las cosechas. Desde el arado romano, hasta los modernos tractores guiados por GPS, o la utilización de máquinas cosechadoras de cereales en sustitución de la siega manual con hoz, por ejemplo, o las plataformas de recolección y empaquetado en el campo de lechugas, apio, brócoli, etc. Han permitido ahorrar tiempo y mano de obra, reduciendo los costes y obteniendo mayor rendimiento, además de mejorar la calidad del producto y hacer el cultivo más eficiente, y disminuir el impacto medioambiental

El estudio de todos estos problemas y sus posibles soluciones es uno de los retos al que se enfrenta el futuro de la agricultura aguileña, y que, tal y como ha venido ocurriendo a lo largo de la historia local, los agricultores aguileños sabrán superar para continuar con el desarrollo de esta actividad que tanto ha influido, influye y seguirá influyendo en el desarrollo de nuestra población.

Con este capítulo finaliza la serie de publicaciones sobre la influencia que ha tenido la agricultura en la fundación y posterior desarrollo de Águilas como población. Su objetivo principal ha sido exponer razones que demuestran la importancia de la agricultura ha tenido, y tiene, en nuestro pueblo, rindiendo así un homenaje de reconocimiento hacia un sector, que a veces, en determinados círculos, es ignorado e incluso menospreciado por algunos.

Si hemos conseguido aportar algún conocimiento sobre su verdadera importancia, nos daremos por satisfechos, en caso contrario, siempre nos queda la satisfacción de haber dedicado esfuerzo y tiempo en algo que nos pareció justo hacerlo. Solo nos resta agradecer la paciencia que han tenido quienes hayan leído el trabajo, y los comentarios y felicitaciones que nos han hecho llegar. Es un estímulo que nos compensa.

Muchas gracias.


AUTOR: Vicente Sicilia Tárraga