La Ponencia de José Manuel López Nicolas nos obliga a poner una “C” más a las 3 de Carlos Alcaraz, la de Ciencia.

 El ritmo de vida que llevamos los medios de comunicación no nos permite acudir a todos los actos que nos gustaría y que forma parte de nuestra obligación, pero esta tarde hemos podido asistir a la Inauguración del Ciclo de Conferencias “Mirando al Mar”, y ha sido todo un lujo.  

A José Manuel López Nicolas, Catedrático de la Universidad de Murcia, se le nota que le apasiona su trabajo, pero sobre todo sabe como transmitir esa pasión a los asistentes a sus ponencias.

Seguro que no le hacemos justicia con esta crónica, pero vamos a intentarlo. Durante una hora, que se ha hecho corta, nos ha acercado al deporte de élite poniendo como ejemplo a Rafa Nadal, ahí es nada, pero desde el punto de vista de la ciencia.

La efectividad de sus golpes, que hacen alcanzar a las pelotas que golpea las 5.000 revoluciones por minuto, lo que nadie consigue en el mundo salvo él, la diferencia entre competir a nivel del mar o a altura, ventajas de competir de día o de noche, el material del que están fabricadas las raquetas, con nanosensores en la empuñadura que transmiten a su equipo la velocidad de salida de la bola y así un montón de datos curiosos pero basados en razones científicas que nos han acercado al tenista más famoso de este país.

Y no ha sido el único ejemplo, Fernando Alonso, la jugadora de badminton, Carolina Marín y los componentes de sus Equipos Técnicos donde se incluyen hasta psicólogos, vitales en esos últimos años.

Y si el apartado de deporte y ciencia nos ha tenido enganchados con sus explicaciones, llegar a la parte de las pseudociencias y los “alimentos milagrosos” nos ha hecho ver la realidad, presente pero disimulada, de muchos de los productos que ingerimos y que no son todo lo que parecen.

Solo hemos encontrado un “Pero” durante toda la conferencia. Cuando le hemos preguntado por su equipo de futbol favorito, ya que el color blanco no parece ser el que le representa, nos hemos llevado la desilusión de que tampoco es rojiblanco, y hasta ahí podemos leer, como en el mítico programa de Chicho Ibáñez Serrador.

A buen entendedor pocas palabras bastan.


AUTOR: Redacción