Esos ojos desconocidos

Esos ojos que respiran, que lo dicen todo, se me clavan en el alma con el dolor que ocasiona la incertidumbre. Son los que, esta vez, me impulsan a escribir.

            Quiero que esos ojos se inunden de olvido, para que su retina no guarde el dolor existente y para que el miedo quede yermo. Pasasteis con temor y desconcierto. Son ellos los que hablan. Los gestos, las sonrisas no pueden quedar atrás.

            Eran unos ojos que manifestaban recelo en una pareja de enamorados adolescentes, cogidos de la mano, que han pasado de ser niños a adultos en menor medida de lo que dura un segundo.

            Pasan desapercibidos como tantos otros, pero sus miradas resquebrajaron mi paso. Puedo entenderlos y quiero mostrarles lo mejor de la vida: el amor. El dolor endurece y te vuelve desconfiado.

            Anhelo que pase este tiempo deprisa y que se llene de olvido, que solo lo bueno nos deje.

            El reconocido escritor John Steinbeck refiere: “Un alma triste puede matar más rápidamente que una bacteria”. Por ello, no podemos dejar que ninguna situación nos aflija. El poder del ser humano radica en su fortaleza. La presión psicológica es muy fuerte y merece la pena actuar con cautela y disciplina.

            El mundo no es de los débiles, pero tampoco de los locos inconscientes que ponen en peligro no solo su vida, sino la de los demás.

            Eleanor Roosevelt dice: “No basta con hablar de paz. Uno debe creer en ella. Y no es suficiente con creer. Hay que trabajar para conseguirla”. Nos guste o no, no nos queda más remedio que trabajar para conseguir acabar con el SARS-CoV-2, causante de la enfermedad COVID-19.  

            Quiero volver a ver ojos radiantes de alegría que, gracias a la colaboración de todos, sin excepción, tendremos la dicha de percibir en los nuestros. El hombre dominado por las drogas o por el egoísmo es hombre muerto. Que no atente contra la vida de los demás. Si tiene miedo, lo cual es lícito, que pida ayuda hasta que alguien sepa escucharlo y ahondar en su dolor.

            Para concluir, una frase que me gusta recordar para seguir adelante con fuerza: “Jamás desesperes, aún estando en las más sombrías aflicciones, pues de las nubes negras cae agua limpia y fecundante”. (Proverbio Chino).

            Y una más, de Tony Robbins, para alegrar el ánimo: “Vive la vida con una actitud de expectativa optimista, sabiendo que todo lo que pasa te beneficia en un sentido o en otro”.


AUTOR: Lola Benítez Molina