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El puerto municipal de Águilas

por Miguel Puchol Franco (03/11/2008 a las 22:37)

El puerto municipal de Águilas

 

M.S. Puchol / Noviembre 2008

 

 

UN PUERTO INGLES

 

El puerto de Aguilas fue construido en los primeros años de la década de los ochenta, del siglo XIX en la bahía de Levante, y allá por 1886 se acabaron las obras por completo. Buen puerto, con gran calado en muchos puntos de sus aguas, le convertían en muy interesante de cara a su explotación. Pero ya hay muchas buenas investigaciones sobre esta historia inicial, con la compañía Anónima del Puerto de Aguilas[1].

 

La concesión de 99 años de explotación para la empresa Inglesa, a contar desde 1879, se vio cancelada antes de la llegada de la guerra civil en el verano de 1936, momento en el que era el puerto de Aguilas propiedad del Estado Español, y explotado a través del Ministerio de Obras Públicas. Durante muchos años del primer tercio del siglo XX el puerto tuvo enorme actividad, pero al llegar los años 30 la actividad decayó, haciendo que su abandono fuera paulatino, y se convirtiera en la razón por la que la citada concesión fue cancelada. Este hecho se reprodujo en diversos lugares de la geografía Mediterránea donde estas concesiones fueron de manera deliberada abandonadas hasta que las autoridades Españolas tomaban cartas en el asunto.

 

Entre los personajes legendarios de estos primeros años del puerto de Aguilas, destaca la que fue muchos años la poseedora de los derechos de explotación (heredó de los propietarios), la dueña del puerto, la señora Margaret Houchen, conocida entre los pescadores Aguileños como “el ama”. Las construcciones eran escasas a pesar de la importancia del puerto. Destacan:

 

·  El dique o escollera, también conocido por “la farola”, de unos 310 metros de largo y unos 15 de ancho en un principio.

·  El cocherón, único tinglado construido a principios del siglo XX y desaparecido a principios del siglo XXI

·  La Aduana y la Estación Sanitaria

·  La escala real, que hoy se conserva en el puerto como hace 120 años

·  El martillo situado a la mitad del puerto, saliente para la carga del mineral

·  El corralón, muelle de unos 50 metros entre el martillo y la escollera

·  El muelle norte, de unos 200 metros entre el martillo y la escala real

·  El varadero, junto a la escala real, siempre habitado por barcos a reparar

·  La ”fragüica” que era un pequeño taller de reparación para la draga “Aguilas”

·  Las dos casetas de los carabineros, la oficina de arbitrios municipales, la oficina de consignación (unificada en la guerra civil) y otras obras menores

 

En la guerra civil, repuntó la actividad del puerto y el carbón, el aceite, la naranja o el cemento, le dieron vidilla a esta zona de Aguilas, aunque el abandono continuaba por parte del Estado, y por eso el martillo se hundió parcialmente el 31 de diciembre de 1936. La parte frontal, la que daba al mar, cedió de esquina a esquina debido al pésimo estado de conservación. Pero era el martillo un aspecto secundario pues ya se utilizaban solamente en esa época, el muelle norte y el corralón. Hay que recordar que todo el perímetro portuario, la explanada entera incluyendo la plaza de toros portátil que se instaló allí en el verano de 1936, fue militarizado en la guerra civil, y no se podía acceder a él por la noche, y tampoco cuando se cargaba o descargaba. De todas maneras siempre había niños preparados para rebañar un poquito de aceite de los bidones que hubiese a la espera de ser cargados.

 

La guerra civil transcurría en Aguilas con poco impacto, e incluso cuando llegaron los ataques aéreos en el verano de 1938, el puerto no sufrió inicialmente el desgarro de las bombas de la aviación Nacional. Pendiente desde antes de la guerra el traspaso de la propiedad y gestión del puerto al Ayuntamiento de Aguilas, en la reunión del consejo municipal de 9 de junio de 1937 ya se habla del tema, solicitándose la reversión de la propiedad para poder realizar las obras de reparación necesarias[2]. Tal vez la falta de recursos del consistorio Aguileño, no aceleraron las gestiones para que se completara la reversión.

 

Y llegaron los bombardeos, que como se ha dicho, no alcanzaron inicialmente el puerto aunque si que dejaron una huella tremebunda en Aguilas:

 

3 de agosto de 1938: 5 bombarderos Italianos Savoia S.79 destrozan el pueblo, y provocan 15 fallecidos, mas de 50 heridos, destrozan unas 50 casas pequeñas, y en menos de un minuto cambian la vida de Aguilas. No ocurre nada en el puerto.

 

31 de agosto de 1938: 5 bombarderos Italianos Savoia S.79 machacan el depósito de máquinas de las instalaciones ferroviarias, y todos los alrededores, y provocan 16 fallecidos, 15 heridos, y algunos destrozos de máquinas, vías y carboneras. No cae ni una sola bomba de nuevo en el puerto.

 

8 de septiembre de 1938: 2 bombarderos Italianos Savoia S.81 bombardean por error la playa de la Colonia sin consecuencias; eran las 2 de la madrugada y ellos creían estar en el puerto de Almería. Una vez más, el puerto no se entera.

 

9 de octubre de 1938: 1 hidroavión Alemán Heinkel He 59 descargaba 5 bombas de 50 kilos buscando el embarcadero del Hornillo, sin consecuencias. El puerto se escapa por cuarta vez.

 

 

EL PUERTO VUELVE A SER PROPIEDAD MUNICIPAL, AGUILEÑO

 

Aunque ya se construían refugios antiaéreos desde 1937, el consistorio municipal prestaba en estos años de guerra atención suficiente a las instalaciones portuarias, al menos en la medida de lo posible. Las necesidades de guerra hacían que el presupuesto destinado al puerto, fuera escaso, como para casi todo. Pero una vez comenzados los ataques aéreos, curiosamente se retomaron las gestiones portuarias. Así ya el 26 de agosto de 1938 se remarcaba lo siguiente, hablando el alcalde Rafael Carrillo Pernías, del presupuesto:

 

Obligaciones ineludibles del Ayuntamiento: la provisión conveniente para cuando el puerto pase al Ayuntamiento, de conformidad con la Orden de Caducidad de la concesión acordada por el Ministerio de Obras Públicas, con fecha 19 de abril del corriente año.

 

Y mas adelante se detallaban los siguientes conceptos pensando ya en el presupuesto de 1939 que finalmente no se ejecutaría. El capítulo 2 de los gastos era el dedicado exclusivamente al puerto municipal, y se desglosaba así:

 

 Artículo 1.- Traspaso de la propiedad y de los servicios      1.000,00 pesetas

  Artículo 2.- Gastos de conservación                                          2.000,00 pesetas

  Artículo 3.- Personal y material de oficinas                              21.340,00 pesetas

 
Para un total de 24.340,00 pesetas de gastos. El puerto aparecía igualmente en los ingresos, en el capítulo 2, con poco desglose:
 
 Artículo único.- Ingresos del puerto                                            24.340,00 pesetas

 

 

Que bonito resultaba el presupuesto, equilibrado en su gestión como se puede ver: ingresos y gastos a la par, al menos en materia portuaria. Pero era la materia estrella a partir de ahora, ya que en la reunión del 23 de septiembre de 1938 se dio lectura a un oficio de la Jefatura de Obras Públicas de Murcia, número 1.023 de fecha 10 de septiembre, y que indicaba con todo lujo de detalles que no había ningún problema en el traspaso de la propiedad del puerto, pues el ayuntamiento realizaría las necesarias obras en el puerto, así como el dragado necesario, y resaltando lo de “sin coste alguno para el Estado”.

 

En el oficio se detallaba lo siguiente: “la concesión del Puerto de Aguilas fue otorgada el 21 de marzo de 1879 y caducó por Orden Ministerial el 19 de abril de 1938”. A partir de ese traslado de la propiedad del puerto al ayuntamiento, éste se haría cargo de todos los gastos, pero había que aceptar la inspección y vigilancia por parte de la Jefatura de Obras Públicas de Murcia, y quedaban claros un par de detalles muy importantes: el ayuntamiento Aguileño no podría volver a traspasar la propiedad del puerto sin la previa consulta al Ministerio, y en cualquier caso, el Ministerio de Obras Públicas podría rescatarla siempre que hubiese motivo de interés público, o se produjera el abandono del puerto por parte municipal. Como no podía ser de otra manera, estas condiciones fueron aceptadas por unanimidad.

 

Ya solo quedaba que constase en acta la entrega del puerto al Ayuntamiento de Aguilas, cosa que se produjo finalmente el 15 de octubre de 1938. Esa mañana, se presentaron en Aguilas los miembros de la Jefatura de Obras Públicas de Murcia, y se realizó la entrega. El informe de la cesión estuvo redactado por:

 

·  Rafael Carrillo Pernías, Alcalde Presidente del Consejo Municipal

·  Francisco González Campoy, secretario del Consejo Municipal

·  Arturo Guixot Martínez, Ingeniero Jefe accidental de Obras Públicas

·  Jesús Martínez Piña, Ayudante de Obras Públicas de la Jefatura de Murcia

·  José García Serrano, Jefe de Negociado de 1ª clase de la Jefatura de Murcia

 

Se realizó un detenido reconocimiento de las instalaciones portuarias, con gran cantidad de interesantísimos detalles que se reflejan en el libro de actas del Ayuntamiento de Aguilas, pero sobre todo se confeccionó un plano de profundidades del puerto y situación de las obras. Este plano no se ha conservado en el Archivo Municipal de Aguilas, pero si lo está en algún lugar, lo encontraremos y traeremos de nuevo a este municipio. Alguien lo hará. El acta se redactó por triplicado y después de leída quedó firmada.

 

De todo esto se informó en la reunión del consejo del 21 de octubre de 1938, ratificándose en la sesión los acuerdos del famoso 15 de octubre. Todo parecía ir muy bien para el flamante y municipal puerto de Aguilas.

 

LAS BOMBAS DESTROZAN E INUTILIZAN EL PUERTO MUNICIPAL

 

Y ya siendo municipal a todas luces, la aviación Alemana destrozaría el puerto de Aguilas, con los hidroaviones del AS/88 basados en Pollensa. Esta unidad de la Legion Condor, atacó este puerto con hasta 7 aparatos que de uno en uno bombardearon el puerto municipal desde la noche del 3 de noviembre con 1 “zapatones” (apodo del Heinkel He 59), siguiendo la madrugada del 4 otro aparato, y 3 hidros mas en la noche del mismo 4 de noviembre de 1939. En total los 5 aviones descargaron en el puerto 20 bombas de 50 kilos y 15 bombas de 250 kilos, ya que el quinto aparato usó su última SC-250 contra los talleres del ferrocarril, y los 2 aparatos que en la madrugada del 5 de noviembre atacaron Aguilas, lo hicieron contra los mismos talleres.

 

Esas bombas hundieron al vapor “Eleni” en el muelle norte, y reventaron en aguas del corralón a la balandra “Aguilas” y al laúd “Arrogante”. Destrozaron en varios puntos los muelles, y una de ellas no explotó en la explanada del puerto, siendo vista por muchos Aguileños. El puerto se quedaba bloqueado y aunque no se produjeron víctimas en estos ataques, quedó desierto al ser visto como zona muy peligrosa. El arranque del puerto municipal no podía ser peor.

 

En la sesión municipal del 18 de noviembre de 1938, el puerto ya no aparecía para nada, pues Aguilas era un pueblo fantasma tras los ataques de los días 3, 4 y 5 del mismo mes. De nuevo la reunión del 9 de diciembre no indicaba nada, y tan solo se referenciaban numerosos pagos del tráfico habitual del ayuntamiento. Finalmente la última reunión de la que se conservan los datos, la del 23 de diciembre de 1938, llevaba alguna referencia aunque escueta acerca de los aciagos días del puerto municipal. En concreto se listaba un gasto de 79,75 pesetas del viaje a Almería del alcalde y de Sebastián “el de la draga”, pero hay que recordar que precisamente los hidros del AS/88 hundieron la draga del puerto de Almería el 7 de noviembre de 1938, por lo que no pudo volver a Aguilas a echar una mano (hay que recordar que esa draga ya había venido el 8 de julio de 1938). El dragado del puerto tras los bombardeos sufridos, lo hizo solo la draga de Aguilas, saliendo del fondo de las aguas un sinfín de “restos de guerra”. La guerra se acabó con muy pocos barcos transitando el puerto municipal, en concreto tres visitas de unos pailebotes de carabineros de vigilancia, el “Antonia Acosta” que vino otras tres veces, y dos del “Stangrove”, y seis visitas individuales de buques Españoles, Ingleses y Franceses.

 

A lo largo de los años 40, el puerto de Aguilas volvió a manos del Estado debido a las ruinosas condiciones en que quedaron tanto las instalaciones portuarias como las arcas municipales. La guerra civil Española convirtió la aventura del puerto municipal en un desastre completo. Pero de todo esto ya han pasado, exactamente, 70 años.

 

Una vez más, quiero dedicarle estas modestas líneas a mi amigo Emiliano Navarro Mula, que seguro que allí donde esté, ya habrá hecho gestiones para consultar el sensacional documento que debe ser el plano de profundidades y obras del puerto de Aguilas, de noviembre de 1938.

 

 

 

 



[1] Trabajos pasados y actuales de Don Félix Luis Pareja Muñoz, los libros de Don Luis Díaz Martínez y el buen trabajo de Don Cristóbal García Bravo.

[2] Luis Díaz Martínez, “Aguilas durante la 2ª República, Guerra Civil y Posguerra”, 1ª parte en 1996, página 71.






 
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